Cuando los conquistadores españoles llegaron al Caribe se encontraron con esta baya, fruto del árbol denominado pimento. Su desilusión surgió cuando comprobaron su sabor y notaron que no era la exótica y cotizada pimienta negra. Y así fue cómo adquirió el nombre de pimienta sin pertenecer a su género. Esta confusión ha originado que su nombre haya sido interpretado de muchas maneras en diferentes países: allspice en Gran Bretaña, quatre épices en Francia, pimento en América Central o nelkenpfeffer en Europa Central.
La pimenta dioica es un árbol de tamaño mediano de la América Tropical. Pertenece a la familia del mirto y es pariente del clavo. Es un grano redondo un poco más grande que la pimienta tradicional, de color marrón rojizo y con la superficie rugosa. Las bayas se recolectan verdes y se ponen en planchas a secar. Posteriormente pasan a unos sacos donde sudan y de esta manera se acelera el proceso de fermentación para obtener el fruto con ese característico aspecto y aroma.
Tradicionalmente se ha considerado a la pimienta de Jamaica como la combinación aromática de cuatro especias: el clavo, la canela, la nuez moscada y la pimienta negra. Y en realidad hay mucho de cierto. Como pariente del clavo, es rica en eugenol y otros compuestos fenólicos volátiles, con notas frescas, dulces y a madera. Estas connotaciones aparecen en un telón de fondo para mostrarnos por encima las otras sutilezas: la nuez moscada, con su terrosidad y notas ocres; la pimienta, con sus notas frescas y cítricas; y la canela, con ese misterio dulce.

¡Salud!



